jueves, 12 de febrero de 2009

Un poema de Alejandro Schmidt

Pan del fantasma

Ser buscado en el corazón
comido dulcemente

poseer un espejo de plata
con los rostros más altos

y esta ropa podrida por la lluvia
y esta fe

Un poema de Rolando Revagliatti

Cansados

Los huesos están cansados
No hay modo de no estar cansados
aunque haya descanso

Los huesos están exhaustos
Por eso no hay modo de no
estar cansados
aunque haya descanso

Los huesos, además, están hartos
de soportarnos, de tolerarnos
nos odien
o nos amen

Los huesos nos expulsan
suplican que los dejemos ir

Detestan que los retengamos
que los exijamos todavía

"No es humano!", chillan

( a mi madre)

2 poemas de Eduardo Espósito

Poema Miope


Atravesar la membrana del viento
y hallar al otro lado del mismo
una gran nariz respirando por uno
Cruzar los tegumentos del tiempo
y encontrar en el revés de la trama
a un niño y a un viejo pegados por la espalda
Sumergirse luego en la piel de la tierra
y llegar a la China
como nos habían contado los abuelos
Comprender entonces que toda barrera
es fruto oscuro de la perversidad de un semidiós
que nos hace muecas desde el espejo
cuando nos lavamos los dientes

Todo fluye

Un hombre entra en el río
dispuesto a refutar a Heráclito
Trastabilla
Pierde pié
Es arrastrado por las aguas
Otro hombre será hallado muerto
en un río al que nunca entró
mañana

lunes, 15 de diciembre de 2008

Llamado a la solidaridad

-¿Por qué estás triste?- preguntó el condenado a muerte.
-Porque la guillotina no funciona- contestó el verdugo.
-Me alegra- dijo el condenado y soltó una risita aguda.
-Voy a perder mi trabajo si no funciona.
-Me alegra- volvió a reír el condenado.
-Tengo mujer y nueve hijos...la vida en este país es cada vez más difícil. No hay trabajo-se quejó el verdugo.
-Lo siento.
-Estoy desesperado!-gritó y lloró el verdugo.
-Lo siento-volvió a decir el condenado y después, como siempre lo había hecho, comenzó a reparar la guillotina.

O.V.B.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Dos cuentos breves de Patricia Calvelo

No te duermas
Se ha despertado transpirada y temblando y por unos minutos le cuesta entender que está de este lado del sueño, que ha sido sólo una pesadilla. Algo abominable la perseguía por túneles oscuros y húmedos, tratando de engullirla con sus enorme fauces malolientes, hasta que pudo llegar hasta una puerta y, al cruzarla, despertó. Más calmada, se dispone a dormir nuevamente. Pero antes de apagar la luz, sólo para reconfirmar que ha sido un sueño, se mira el brazo y entonces ve la huella, nítida y profunda, de los enormes dientes de ese ser que la está esperando, del otro lado, hambriento.
Volver a empezar
Con la última cucharada de azúcar, que no han podido colmar ni raspando el fondo de la azucarera, se miran y comprenden que este intento ha fracasado. Con un beso en la frente y un té de veneno ponen a sus hijos a dormir y se van lejos, a fundar una nueva familia.

martes, 25 de noviembre de 2008

Brevísimos de Olga Zamboni

LA CIMA

A punto de llegar a la cima, ella le rogó:
-Por favor, no me sueltes
El siguió dándole cuerda a un punto del abismo.
El orgasmo fue perfecto.

RELIGION

-Cuando nos casemos, pasaré un montón de días besándote- le dijo él.
-¿y por qué no empezamos ahora?-ella le contestó.
-Mi religión no me lo permite.

EPITAFIO

Aquí descansa Nadie
porque Nadie murió.
Y Nadie murió
porque Nadie nació.

CASI GEMELOS

Eran muy parecidos pero no gemelos.
Y no eran gemelos porque nacieron uno muy lejos del otro.
Y muy lejos uno del otro vivieron siempre.
Por eso jamás se conocieron.

CAMELIAS

Cuidaba las camelias de su jardín con verdadera fruición.
Un día, un amigo le regaló "La Dama de las Camelias".
Ella no quiso leer para no parecerse a nadie.
Pese a ello, murió de tisis aunque sin Armandos.

LEJANA

Alina juntó a sus Reyes y se fue con ellos a Budapest.
En un puente sobre el Danubio se reconoció en la anciana mendiga.
Lejana, tuvo frío.
Y justo allí la encontró Cortázar, en un cuento.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Este es el bosque (María Rosa Lojo)

Cuando llego, jadeante, mi padre está esperándome sentado sobre un tronco. El aire se había puesto oscuro y empañado un instante atrás, pero aquí, bajo los arcos verdes, la luz tiene un espesor de miel y sólo se respira un oxígeno burbujeante y diáfano.
Me siento junto a él. Está tan delgado como cuando murió, pero los ojos vivos contradicen su cuerpo.
-Papá, decíamos ayer que la vida es una herida absurda.
-Esas son cosas de los tangos, hija. Aquí nadie vive en vano. Este es el bosque.
-Pero decíamos que la vida es una pasión inútil.
-Esas son cosas de Sartre. Aquí no hay pasiones, aquí nada es inútil, aquí cada vida sirve a su función. Este es el bosque.
Y su brazo- apenas un hueso con las venas tatuadas- agrupa en un solo gesto los robles y los castañares, los pinos y los eucaliptos, los musgos y los líquenes, las espigas del tojo.
-Pero nacemos y morimos y es como si no hubiéramos vivido y somos apenas hojarasca que se pudre bajo los pies que pasan.
-Aquí nada se pierde y todo se transforma. Aquí nada se muere. Somos la gente de la tierra, las criaturas del árbol, la semilla que florece sin fin. Este es el bosque.